1.

Aunque no sea una figura enteramente desconocida y su nombre resulta familiar cuando se menciona en público, me he acercado a la figura de Victoria Kent movido por el interés que me suscita su posición en el debate sobre el sufragio femenino. Después de haber terminado mis propios estudios de Derecho, me interesa especialmente la figura de una jurista tan destacada y pionera en su tiempo. Aunque su formación inicial fue como maestra, una profesión mucho más “femenina” tal y como era considerada entonces, lo que me interesa es su deseo de formarse en el conocimiento de las Leyes y ejercerlo para lograr el progreso y el avance de la situación del país hasta lograr una sociedad más igualitaria.

2.

Victoria Kent Siano, nacida en Málaga en 1891, se formó en la Escuela Normal de Magisterio de Málaga y posteriormente marchó a Madrid para realizar el Bachillerato y después la carrera de Derecho en la Universidad Central, costeando ella misma sus propios gastos dando clases particulares. Terminó la carrera en 1924, se colegió al año siguiente, siendo la primera mujer inscrita en el Colegio de Abogados de Madrid. En su actividad política destaca su nombramiento como Directora General de Prisiones en 1931, realizando una gran labor de innovación y humanización del sistema penitenciario español. Durante la Guerra Civil se implicó activamente en la defensa de la legalidad republicana, marchando incluso al frente de combate para prestar su colaboración. Una vez terminada la contienda, y al igual que muchos otros intelectuales republicanos, se vio forzada a marchar al exilio, primero en París y posteriormente en Estados Unidos, donde continuó su labor docente y divulgativa hasta su muerte en 1987.

3.

El hecho fundamental que me ha llevado a elegir su figura es el debate que sostuvo con Clara Campoamor, la otra única diputada en el Congreso en aquellos días, acerca del sufragio femenino, especialmente por su postura de oposición al mismo. A primera vista esta actitud puede parecer contradictoria o paradójica tratándose de una mujer que ostenta el cargo de representante en las Cortes, siendo además una persona ilustrada y con una formación muy avanzada, a la que se le supone que debería estar a la cabeza de todas las iniciativas dirigidas a conseguir la igualdad entre mujeres y hombres. Victoria Kent era muy consciente de la posición de inferioridad, sumisión y dependencia que ocupaba la mujer respecto del hombre en todos los ámbitos de la vida, tanto en el papel de esposa, madre, hija o hermana. Ella consideraba que en tales circunstancias, la mujer estaba privada de ejercer libremente su derecho al voto y que éste se iba a ver coaccionado por sus maridos, padres o incluso por el poder eclesiástico, tan decisivo en la sociedad de aquella época. En su opinión, el voto femenino redundaría en beneficio de los sectores conservadores de la sociedad y la política, y supondría un freno y un lastre para las reformas modernizadoras que un país tan atrasado necesitaba urgentemente en aquellos momentos.

Resulta muy fácil y muy cómodo “subirse al carro” de las propuestas simplemente porque están “de moda”, sin ponerse a estudiar y considerar las implicaciones y las posibles consecuencias que estas medidas puedan tener. Lo que me llamó la atención desde el primer momento que conocí esta polémica es la amplitud de miras de Victoria Kent y su visión más global, más profunda y más a largo plazo de lo que debe ser la igualdad. Lejos de buscar éxitos rápidos y espectaculares, que son muy fáciles de vender y proporcionan fama y grandes titulares en los periódicos, Victoria Kent era consciente de la necesidad de no dar grandes pasos sin estar previamente preparados para ellos. En estos días en que se utiliza con absoluta ligereza la palabra populismo, que se ha convertido en el arma arrojadiza favorita entre los profesionales de la política, opino que Victoria Kent demostró un gran valor y compromiso con sus creencias al defender su posición, que podría considerarse como impopular, argumentarla de manera impecable y mantenerse firme a pesar de las críticas, algunas de ellas absolutamente lamentables e impresentables. Actualmente vivimos saturados de presunta información a través de las redes sociales, medios de comunicación manipulados, bulos, intoxicación informativa, etc, por lo que resulta irónico comprobar que nada de esto es nuevo. Ya en los años 30, sin televisión ni internet ni teléfonos móviles, ya era moneda corriente hacer chistes misóginos. El debate en las Cortes entre Victoria Kent y Clara Campoamor, la cual sí estaba a favor del sufragio femenino, fue tratado de forma irónica y despectiva en los periódicos de la época, calificándolas con términos hirientes por sus posiciones antagonistas y preguntándose de forma maliciosa cómo serían las Cortes con 50 diputadas si habiendo sólo 2 ya estaban enfrentadas.

A mi modo de ver, ella entendió que una tarea tan importante y decisiva como es lograr la igualdad de derechos conlleva la necesidad de no precipitarse pretendiendo conseguir éxitos fáciles. Siempre he sido de la opinión que hace falta un gran valor y firmeza de carácter para atreverse a nadar contra la corriente. Llevar la contraria, cuando se argumenta y se basa en principios sólidos, me parece que demuestra un verdadero compromiso y una firmeza inquebrantable en sus propias convicciones.

4.

Hemeroteca digital diario La Vanguardia

Hemeroteca digital diario El País

es.wikipedia.org

Comentarios

Entradas populares de este blog